31.10.10



El núcleo del amor es la fuerza, el valor que mostramos para luchar por lo que amamos, la fortaleza para defender lo que más apreciamos, enfrentar desafíos, superar barreras, derribar obstáculos.
Cuando el amor es auténtico surge con la fuerza de la audacia, el atrevimiento, la osadía que nos lanza a correr riesgos para conquistar lo que amamos; es en esa entrega sin condiciones donde surgen fortalezas donde antes no las había.
El amor nos da el valor de:
> - Luchar por nuestros sueños.
> - Dar la vida por los que llevamos en el corazón.
> - Modificar nuestra propia existencia.
> - Cambiar nuestro ser.
> - Rebasar el límite de nuestras potencialidades.


El amor nos da la fuerza:

> - Para respetar a los seres que amamos.
> - Para sonreír a pesar de las adversidades.
> - De la humildad para pedir perdón.
> - La grandeza de la comprensión.
> - La nobleza de perdonar.



El amor nos da el poder:

> - Para manifestar nuestras emociones.
> - Para alcanzar estrellas.
> - Para convertir nuestros sueños en realidades.
> - Entregar nuestra vida por un ideal.

El amor nos transforma en seres superiores, nos despierta nuestra capacidad de asombro, nos da la sensibilidad de la contemplación, nos impulsa a niveles infinitos, nos da la fuerza para recorrer nuestra vida con un espíritu invencible y nos impulsa a alcanzar lo imposible.

El amor es la fuerza que Dios deposita en el corazón de todos los seres humanos, a cada uno corresponde decidir vivir como un paladín o un cobarde, como un conquistador o un conformista, como un ser excelente o un mediocre, como un ser lleno de luz o quien permanece por siempre en la oscuridad, el amor hace nacer la fuerza para atrevernos a ser auténticos colaboradores en la grandeza de la creación.

Y tengo la suerte de tener a esa persona para amar.

1.10.10

Te busco en todos mis recuerdos y no logro distinguir tu rostro, tus caricias, tus palabras.
A veces me pregunto cómo hubiese sido todo si no te hubieras ido. Abuelo, sabes que muchas veces sufrí la necesidad de darte un abrazo? La vida no permitió que me veas crecer, que seas partícipe de muchas cosas mías. Me hubiese encantado haber compartido tantos momentos con vos, que se que siempre voy a añorar las cosas que pudieron ser y no fueron.
Todos hablan de tu admiración hacia mí, tus ganas de llevarme a vivir con vos cuando apenas era una niña de un año de vida. Tu fanatismo de abuelo que era exclusivo conmigo a pesar de que ya tenía dos nietas más. Que ganas de encontrarte en algún lugar y me cuentes de vos y de la familia. Quisiera hacerte tantas preguntas. Me duele en el alma no recordar tu cara, no tener una foto tuya, no poder pasar tiempo a tu lado.
Tengo sed de abuelo. Por otro lado me llevo muchos años conocer a mi otro abuelo, pero no es lo mismo. El amor que le tengo a mi padre es inmenso, no quisiera imaginar lo que sería con vos si estuvieses entre nosotros.
Algo de mí hace que te extrañe tanto, y la necesidad de verte me desespera; porque se que mi camino no hubiese sido tan duro si no te hubieras ido. Yo me pregunto como eras de joven, cuales eran tus pasiones y admiraciones, cuál será tu comida preferida, cuál es tu color… no se mucho de vos. Abuelo aparecete en mis sueños y hablame, contame… que te necesito. Desde acá me gustaría hacerte saber que tenes un grupo de nietos hermosos que nos hubiese encantado estar a tu lado abuelito.
Sr. Domingo Chavez, dejaste en este mundo un hombre increíble a pesar de todo al cual amo con toda mi vida, ese hombre es mi papá. Me dejaste tíos/as maravillosas, armaste junto a mi abuela una familia unida, una familia que se reúne casi todos los fines de semana, dejaste pasiones en los corazones de los Chavez, todos distintos, pero se que todos poseemos pasiones, de distintas formas, de distintos colores.
Te amo abuelo, y donde quieras que estés quiero que sepas que algún día nos volveremos a juntar.