14.3.10

OBJETOS PERDIDOS

Por veredas de sueño y habitaciones sordas

tus rendidos veranos me aceleran con sus cantos.

Una cifra vigilante y sigilosa

va por los arrabales llamándome y llamándome

pero qué falta, dime, en la tarjeta diminuta

donde están tu nombre, tu calle y tu desvelos

si la cifra se mezcla con las letras del sueño,

si solamente estás donde ya no te busco.

Buenos Aires, Argentina 2005

La mufa

Vos ves la Cruz del Sur,

respirás el verano con su olor a duraznos,

y caminás de noche

mi pequeño fantasma silencioso

por ese Buenos Aires,

por ese siempre mismo Buenos Aires.

Quizá la más querida

Me diste la intemperie,

la leve sombra de tu mano pasando por mi cara.

Me diste el frío, la distancia,

el amargo café de medianoche entre mesas vacías.

Siempre empezó a lloveren la mitad de la película,

la flor que te llevé tenía una araña esperando entre los pétalos.

Creo que lo sabías

y que favoreciste la desgracia.

Siempre olvidé el paraguas antes de ir a buscarte,

el restaurante estaba lleno y

voceaban la guerra en las esquinas.

Fui una letra de tango para tu indiferente melodía.

Una carta de amor

Todo lo que de vos quisiera es tan poco en el fondo

porque en el fondo es todo como un perro que pasa,

una colina, esas cosas de nada, cotidianas,

espiga y cabellera y dos terrones,

el olor de tu cuerpo,

lo que decís de cualquier cosa,

conmigo o contra mía,

todo eso es tan poco

yo lo quiero de vos porque te quiero.

Que mires más allá de mí,

que me ames con violenta prescindencia del mañana,

que el grito de tu entrega se estrelle en la cara de un jefe de oficina,

y que el placer que juntos inventamos

sea otro signo de la libertad.

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