Finaliza el año, tiempos de balances, tiempos de dolor, de emoción, de recuerdos, de momentos, de memoria. Este año que dejo me quedaron varias cosas por hacer que no pude concluir como conocer El Tigre, ir al Planetario, conocer más barrios más allá de Villa Crespo, Palermo y Belgrano, terminar de rendir las materias Contables faltantes, hacer una limpieza profunda y seria en mi placard, comprarme el aire acondicionado entre otras cosas… Pero estoy feliz por todas las cosas que sí pude cumplir y por entender muchas cuestiones que rompieron mi cabeza durante muchos años. Hoy entiendo el verdadero significado de la libertad, del amor, de la traición, del engaño. No es que no supiese su significado, pero entre saber y entender hay una distancia inmensa. Dios mío, como me ha costado asumir mis cargos y por fin estar con el dedo acusador a aquellas personas que solo trataron de hacerme mal. No guardo odio, ni rencor a absolutamente nadie. Pero se claramente que hay cosas que marcaron un antes y un después. Una vez más doy mi voto a que la cosa que más feliz me hace es estar en familia, estar con amigos, entre mis velas, mis sahumerios y mis cosas. Tuve grandes logros y reconocimientos laboralmente, he aprobado 5 materias faltándome 14 para recibirme, aprendí que no hay malos ni buenos, somos diferentes, que te da alergia el tomate, que no te gusta dormir sin medias, que odias que fume, que no tenes la más puta ida de cómo se prepara una milanesa, que lo tuyo fue el intermitente y la melancolía, lo mío fue aceptarlo todo porque te quería. Verte llegar fue luz, verte partir un blues. Y aunque no quise y no quisiste, mi corazón una vez más se vio partido en cincuenta mil pedazos. Y esta vez me sirvió, porque como dije antes, este año entendí muchas cosas. Benditos fueron los intentos, y malditos los fracasos. Cada vez que eso pasaba me sentí la mujer más idiota del mundo, viendo tanta burlada en mi cara e incontables cosas que jamás merecí vivir. Pero sirvió. Yo hoy me encuentro tranquila, y aunque a veces me sienta vacía, no te necesito, ya no. Lamento mucho que esto haya quedado colgado de una percha y no haber tenido el valor de despedirme en persona. Pero esto es lo mejor. Para que esto sea más liviano para los dos, quiero destacarte algo que para mí fue muy valioso en todos estos años: yo te amé. Te amé con ilusión, con sueños, con pasión, con perdones, con la piel, con cada célula de mi cuerpo. Llegué a sentir lo más profundo y hermoso que me pasó en la vida, porque hasta mi vida daba gracias a esto que vos conseguiste. Supiste crear un amor inmenso. Los besos tuyos fueron motores de arranques que encendieron esa luz que hoy desapareció. Se que así como pude sacar lo mejor de vos, saqué lo peor; y de esto último te juro que me arrepiento.
Yo desde acá, te declaro la paz, te invito a continuar nuestras vidas sin más venidas ni vueltas. Sin lastimarnos, ayudándonos a terminar esto con respeto y con la ayuda del tiempo. Viví cosas hermosas con vos, y siempre, siempre las voy a llevar en mi memoria y en mi corazón.
Un beso en la frente, salud, fe y éxito.
Duro.
ResponderEliminarY este reloj que me está haciendo mierda