Reflexión:
Hablando por teléfono con vos esta tarde, pude entender y ver una necesidad urgente que está pidiendo auxilio en el medio de tu pecho. Luego haciendo hincapié en cosas puntuales que pasaron durante estos cinco años, puedo analizar cosas que nos han marcado a flor de piel. Siempre quise darte lo mejor, traté de alejarte de todos los males, protegerte del dolor y nunca me cansé de intentar hacerte feliz. En algunas acciones puedo entender que se me pasó la mano, se que muchas veces no usé el mejor diálogo, ni me manejé de la mejor forma. Muchas veces me pasé del límite que está establecido en una relación.
Le rezo a Dios para que me ayude a canalizar esta energía y esta tristeza que me circula por las venas. Fui egoísta, pensé mucho en mí. Y muchas veces se que no di la posibilidad de demostrarme muchas cosas. Creo que no fue una buena idea vivir un presente donde el pasado se vivía día a día. Estoy a tiempo para hacer un análisis profundo de este mar de sentimientos. Necesito lavar y curar muchas heridas, quiero purificarme y seguir adelante.
Sé que lo que pasó entre nosotros me hizo tomar una postura demasiado rígida e exigente, también soy consciente que muchas veces utilicé el pasado para protegerme y excusarme ante muchas situaciones horribles. A la altura de esta relación eso debe quedar bien encajonado. Muchos fantasmas me atormentan, muchos acontecimientos que pasaron no me dejan ser como quiero ser con vos. Y eso lo quiero cambiar. Quise armar sobre un pozo, y ahora pago las consecuencias con una terrible piña en el medio del pecho.
No dejo que me invada la idea de hacerte daño cuando te amo más que a nadie. Pido disculpas por querer siempre lo mejor para vos y no lo manifesté de la mejor forma, o por querer actuar por vos en muchas situaciones. Muchas veces miré hacia dentro y no me di cuenta de mirar a la persona que tenía al lado. Es desgarrador no poder estar bien con la persona que amas por el hecho de que uno mismo no se siente bien. Siento que tengo que limar mucha sobra en mi vida para poder ser el ser que fui hace años atrás. No debo permitir que el pasado siempre arruine mi presente. Debo aprender a oír, a ver las señales que nos da la vida y lo más fundamental: amarte sin lastimarte, sin asfixiarte, si cansarte.
Entender que somos dos, y que acá no hay capitanes con timones. Que el amar de eso se trata, siempre de a dos. De buscar salidas, de proyectar, de alentar, de apoyar, de brindar y dar lo mejor de uno. De mostrar esas cualidades que nos enamoraron, de mirar bien en el centro de nuestro corazón y saber que uno vive en el corazón y en el alma del otro, sin ataduras, cada uno con sus tiempos, sus espacios. Eliminar eso de convivir con el miedo de que todo termine en una noche de discusión.
Necesito hacerte saber que esto siempre me lo tomé en serio, y será que te amo tanto, pero tanto, que creo que vale la pena purificar mi alma y mi ser. Para que mañana, si Dios quiere, nos salga el sol y podamos sentirnos realizados.
Sueño con el día en el que me puedas mirar a los ojos y decirme que te hago feliz.
No hay mayor verdad que tu amor.
ResponderEliminar