Lamento cada minuto de este cruel día,
tanto que hizo que me enfermara, quisiera decirte hoy que siempre te extraño.
Y que me hubiese encantado ver tus flores, esas de las que siempre me traías.
Pero el celular no paró de no sonar, y la agujas del reloj siempre terminan riéndose de mí.
Porque saben que más pasa el tiempo y más difícil se me hace.
Se perfectamente que estas son las consecuencias de millones de errores.
Pero hoy entiendo y acepto... Y por eso lo sufro.
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