No voy a mentir,
voy a tratar de ser clara, y precisa.
Estoy cansada de sentirme derrotada, que me sigas haciendo mal, que no pueda estar en un eje fijo, que mi vida sea un desequilibrio constante, detesto los domingos, me da furia saber que no pude hacerte feliz cuando di y puse todo lo mejor de mí. No puedo olvidarte, te recuerdo día a día. Me despierto y plasff... ahí estás vos. Estoy triste porque sueño con vos, y te veo, te acaricio, te toco, y cuando me despierto me doy cuenta que fue sólo un sueño y la sensación de morir en vida es lo más cercano de lo que me pasa. Estoy caminando por la calle y todo o algo me recuerdo a vos. Paso por algún lugar y creo verte ahí. Miro siempre la cuadra de mi casa esperando que aparezcas locamente como solías hacerlo. No puedo deshacerme de todo lo que tenga que ver con vos, mi vida, mi realidad y mi hogar tienen cosas de vos. Tema de conversación, estás vos. No me da vergüenza en lo absoluto nada de lo que me pasa. Soy sincera, honesta, y tengo la tranquilidad de que hice y quise lo mejor para vos. Me duele saber que por vos daba mi vida y vos me traicionaste reiteradas veces, no solo con mujeres, sino con la vida misma. No soy perfecta, tengo millones de defectos, pero siempre te quise cuidar. Y lo más importante. Yo te amé de verdad. Nuestras vidas fue a destiempo, vos acá, yo allá... nunca en sintonía. Lo más grave de todo esto es que te extraño, y no debería pasarme esto. Pero me pasa. Son larguísimas las noches en que te lloro, en las que te recuerdo a flor piel. Extraño estar bien con vos, extraño todo lo poco que me dabas. Me haces sentir un ser sin valor alguno, un ser súper olvidable, un ser que obró en vano durante muchos años, suplicando amor y ternura. Rogar que me quieras, que me ames y que me hagas sentir única. No creo merecer todo esto, pero me pasa. Siempre recuerdo las noches en que me la pasaba llorando por sentir tus cincuenta mil kilómetros de distancia, y yo muriéndome de amor al lado, repito; no me da vergüenza manifestar lo que me pasa. Siempre que tuve que pelear por vos, lo hice. Siempre firme, bancándome tiros de todos lados, piedras de mil años atrás, tormentos propios y ajenos. Siempre te di la posibilidad de estar a mi lado, las veces que a vos se te regalara la gana, te di millones de oportunidades de demostrarme que sí valía la pena estar a mi lado. Siempre tuve el barato conformismo de sentirme realizada con nada, y de engañarme a mí misma cuando de tu parte no sentía nada. Ni por mí, ni por nada de lo que hice y pase por vos. Vos sin embargo desapareciste de un día para el otro, digamos que con un previo acuerdo, lo cual te hizo invisible hace ya casi seis meses. Y yo me quedé varada, remando en un tarro de dulce de leche, hundiéndome en cosas que no pasaron y yo siempre imaginé que pasarían. No me cabe en los sesos tanta falta de humanidad, de sentimientos, de saber que alguien te ama, que ama lo que sos y que te elige una y mil veces y no hagas nada al respecto. La falta de respeto, hacia vos mismo. Que nunca termina de sangrar, ni sanar, ni de nada. Que sigue juntando figuritas por la vida en base de promesas falsas, sentimiento invisibles, palabras voladoras. Un quilombo bastante complicado debes tener en la mente, pero de eso ya no puedo responsabilizarme. La realidad es nada más que esta: una mezcla de dolor, de desamor y amor a la vez. Todos los días pienso en vos, no se cuánto tiempo más voy a poder seguir con esto. Siento que me robaste todo, que me dejaste vacía, ni capacidad de querer tengo, porque me destrozaste, me desilusionaste, dañaste mis sentimientos, me faltaste el respeto, y me enamorás reiteradamente. Por qué me pasa todo esto? Por qué se me hace tan difícil olvidarte, por qué no paras de dolerme? ... No se cómo quitarte de mi alma... no puedo sacarte del corazón. Yo te amé demasiado. Y sigo siendo la pelotuda de siempre, la que te espera con los brazos abiertos. Yo me considero la mujer que te ama de verdad, la que sí quiere que seas un hombre hecho y derecho. Soy yo la que un día se comprometió a darte lo mejor de mí y pasar los días a tu lado. En un momento de mi vida, y vos lo sabes bien, estuve a punto de perder todo lo que tengo por elegir estar con vos, a mí, eso no me importo. No me importó dormir en la calle por vos, no me importó la ignorancia que muchos me brindaron, no me importo nada. Sólo sentía que debía estar con vos, porque el corazón y mis sentimientos me lo decían. Soy una persona que siempre supo perdonar hasta el peor de tus delirios, te perdoné que me asesinaras en más de una oportunidad....Y ahora me encuentro sóla, vacía y con la ilusión de algún día me quieras de verdad. Claramente se que eso no va a pasar, y no quiero juzgarte por no quererme o no amarme. Solo que estoy envuelta en bronca de que todo lo que hice fue en vano, me siento la pelotuda mundial, por seguir esperándote. No sabes la cantidad de abrazos que tengo darte, y como se me desespera la piel cuando te recuerdo ni tampoco sabrás que aún te sigo queriendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario