Una vez más caigo sistemáticamente en el mismo asunto.
Entendí que jamás que te sacaste el disfraz y que seguís siendo la misma persona que conocí.
El cobarde que por no querer sufrir una pérdida busca consuelo barato,
el traidor porque traiciona a su pasado y a su corazón,
el infame que con mentiras todo arregla
el sínico que de a poco me enloqueció.
Hasta nunca.
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